Debido a la imparable popularidad de los tatuajes en los últimos diez años, la demanda de tratamientos para su eliminación también ha crecido exponencialmente. Los tatuajes se crean inyectando pigmentos de color en pequeños agujeros realizados en la piel. Independientemente de la experiencia y de la formación de quién inyecte el pigmento, las marcas o el dibujo son relativamente permanentes. En la actualidad, los médicos aconsejan la terapia láser a aquellas personas que quieran borrar sus tatuajes. El láser Q-Switched Nd:Yag es el más usado en estos casos.

Durante el tratamiento, los pulsos del láser se dirigen hacia el tatuaje para descomponer los pigmentos. En las semanas siguientes, los macrófagos del cuerpo eliminan las zonas pigmentadas que se hayan tratado. Normalmente se necesita más de una sesión para eliminar todo el tatuaje. Con el láser Q-Switched Nd:Yag disponible en la plataforma Harmony XL PRO, ALMA-Q y PICO CLEAR se puede tratar de forma eficaz una gran variedad de tintas de los tatuajes. Este cabezal emplea la longitud de onda de 1064nm para tratar las tintas oscuras de los tatuajes como las tintas negras (que aparecen en más de la mitad de los tatuajes realizados). La longitud de onda de 532 nm para tratar los colores vivos como el rojo, el naranja y el amarillo. La longitud de onda 585nm para tatuajes color azul y 650 nm para los colores verde y cerceta. Los pacientes necesitan realizar varias sesiones con este láser para conseguir los resultados esperados.

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La tinta de los tatuajes y la pigmentación natural como la melanina absorben rápidamente los pulsos Q-Switched de duración breve y máxima energía, de forma que crean un efecto
fotoacústico dentro de los grupos de pigmento. Este efecto deshace la tinta en partículas mucho más pequeñas que son absorbidas fácilmente por el sistema de filtrado natural del cuerpo.